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Cineclub del 27. Ciclo La imagen de la Mujer en el Cine de los años 20 y 30. Damas del teatro (Stage Door, G. La Cava, 1937).

Letras

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Cineclub del 27. Ciclo La imagen de la Mujer en el Cine de los años 20 y 30. Damas del teatro (Stage Door, G. La Cava, 1937).

La convivencia de un grupo de jóvenes aspirantes a actrices en una residencia es el argumento central de esta obra coral. Las futuras estrellas Katharine Hepburn y Gingers Rogers se colocan a la cabeza de un reparto femenino impecable y sandunguero. Sus colegas varones dan la réplica con precisión en un argumento dinámico y lleno de peripecias pequeñas pero decisivas para unos personajes modestos y que sólo cuentan con ambición y confianza en su talento interpretativo. Una obra aparentemente menor en su estreno que, ochenta años después, regresa en otros tiempos de zozobra como un islote de frescura y sencillez.

Sus diálogos sólidos y rápidos - junto a la gran relevancia que el director otorga a los personajes femeninos en sus películas,  extrayendo grandes interpretaciones de actrices debutantes o poco curtidas- lo señalan como una rara avis en el cine de su tiempo, de gran influencia con el tiempo y que en los últimos años ha sido reconocido como un nombre de primera categoría en la historia de la comedia cinematográfica.

Se trata de una de las comedias más celebradas de la década de los treinta, tocada del inigualable estilo del maestro Gregory La Cava. Con fama de director difícil en su día, sin un estilo muy definido y menospreciado hasta hace poco, hoy es reconocido como uno de los grandes maestros de la comedia en el cine de Hollywood de su tiempo. Compartía el tono cínico con Lubitsch o Sturges (y posteriormente, Wilder) antes que los tratamientos más amables de Leisen o Capra, directores que de todos modos acusan su influencia en algún momento. Tras unos comienzos como boxeador, desplazó su interés hacia el dibujo y la pintura contribuyendo a la creación de personajes como Krazy Kat. Tras rodar más de cien cortometrajes animados o no, hoy perdidos en su mayoría, pasó a dirigir largometrajes aún en el período mudo. Su manera de alternar la comedia brillante y el drama de toques amargos –a veces con agudos toques de intención social- le da un sentido único a sus escasas obras maestras, que sí lo son incontestablemente: Al servicio de las damas  y Damas del Teatro, especialmente. Estas dos cintas le valdrían sendas nominaciones a la Mejor Dirección en años consecutivos. Lo mismo ocurrió con actores y actrices legendarios (William Powell, Carole Lombard, Irene Dunne, Claudette Colbert…) que lograron distinciones por trabajos realizados a sus órdenes.

Su condición de director independiente, una figura poco extendida entonces, tampoco le ayudó. Pese a su gran economía de medios, moviéndose siempre en presupuestos ajustados y acabando los rodajes antes de lo previsto, su alergia a los grandes planes de producción y su afición a improvisar le resultaron fatales y con la llegada de la Guerra Mundial  los grandes estudios fueron dejándolo de lado, lo que lo empujó al alcoholismo para fallecer en 1952, antes de cumplir los sesenta años. Su filmografía irregular contiene, no obstante,  grandes diálogos marca de la casa que testimonian su habilidad como guionista responsable de su obra acabada, en un adelanto de lo que veinte años después los jóvenes críticos franceses de Cahiers du Cinèma llamarían “la política de los autores”. A ellos ya se había adelantado años antes Guillermo Cabrera Infante destacando la sutileza del director al tratar las relaciones humanas y los matices de las mismas.
Ganó el Premio de Círculo de Críticos de Nueva York a la Dirección y fue incluida en National Boarding de la Biblioteca del Congreso norteamericano  para preservar como film de especial interés entre los de de su año.  La Academia  le otorgó  dos nominaciones,  a la Mejor Dirección (G. La Cava) e Interpretación de Reparto (Andrea Leeds). Sus jóvenes intérpretes se vieron aupadas a carreras exitosas con Ginger Rogers -convertida en un mito de la danza en pantalla y ganadora de un Oscar de la Academia pocos años después de esta cinta- y Katharine Hepburn como merecedora de cuatro estatuillas al término de su carrera.
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20:00 h
Acceso libre hasta completar aforo
Centro Cultural MVA.
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Actividad Generación del 27